Hunt: Showdown 1896 – The Penitent PC - DLC Key
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ACERCA DEL DLC
Este contenido requiere el juego base.
Este DLC contiene un cazador, dos armas y un consumible:
- The Penitent (cazador)
- Delirium (Rival 78)
- The Scourge (luchador oficial)
- False Sacrament (disparo de regeneración)
El Penitente
Damien Yedaiah enterró su pasado bajo sus innumerables cicatrices; el dolor le ayudaba a acallar a sus demonios. Pero cuando su cuerpo se derrumbó y su mente cedió, encontró la salvación en la sangre y el dolor ajenos.
Falso sacramento
Damien Yedaiah solo conocía un método para alcanzar la paz: el dolor. Pero su necesidad era demasiado grande para que su cuerpo pudiera soportarla, por lo que ideó este «Disparo de regeneración» para mantener su cuerpo intacto, de modo que su mente pudiera saborear el dulce escape de la autoflagelación.
Delirio
En lo más profundo de las criptas bajo la iglesia de San Francisco Seráfico, Damien Yedaiah buscaba el dulce abrazo de la agonía: consuelo y castigo por lo que le había hecho a su propia familia con esta Caldwell Rival 78. Sin embargo, cuando sus demonios regresaron, no tuvo más remedio que desenterrar «Delirio» una vez más.
El Azote
Cuando su cuerpo se resistía al dolor, Damien Yedaiah recurría a métodos poco convencionales para mantener a raya a sus demonios. Adornó la empuñadura de esta Nagant M1895 Officer Brawler con alambre de púas para poder disfrutar del mismo dolor que solía infligir a sus víctimas.
Como un sabueso que prueba por primera vez la carne fresca, Damien Yedaiah se obsesionó con el dolor cuando el dulce tacto de su látigo le concedió la salvación y el perdón que había buscado durante años. En su cálido abrazo, el dolor ayudó a Damien a luchar contra su remordimiento y a destrozar sus recuerdos: una bendición otorgada por el propio Señor. Pero, con el paso de los años, sus cicatrices —testimonios de su devoción imperiosa— crecieron. Las heridas purulentas se extendían por su cuerpo como vastas montañas, enterrando sus nervios en lo más profundo bajo gruesas capas de costras y cicatrices, y un día, su cuerpo se entumeció y el dolor, su guía hacia la salvación, lo abandonó.
Cada sacudida de dolor había estado marcada por el sudor, la sangre y sus gemidos discordantes, que habían mantenido a raya a sus demonios, pero aquella noche su látigo surcaba el aire en vano. La luz de una vela, demasiado débil incluso para iluminar la cera que tenía debajo, parpadeó una vez, luego dos, mientras el látigo se alzaba y caía, arrancando piel y carne, pero sin provocar más que decepción. Las sombras bailaban con la luz parpadeante como si celebraran su llegada, y los demonios, gritando más fuerte que nunca, saludaban a Damien con burla.
Un gemido angustiado resonó en su santuario, una cripta enclavada bajo la iglesia de San Francisco Seráfico, y Damien tembló desesperado al ver resurgir a sus demonios. Possedido por la necesidad de escapar del dolor, hizo lo que tenía que hacer para silenciarlos, envolviéndose con alambre de púas las partes de su cuerpo que el látigo no había tocado. Pero no fue suficiente. Desesperado, se desolló el propio rostro y lo ocultó tras una bolsa de tela empapada en sal. Pero el éxtasis fue temporal. La luz de la vela se apagó y, con ella, la esperanza. Se quedó de pie en la oscuridad, rodeado de su pasado, mientras los recuerdos destellaban ante sus ojos: su mujer, con el pecho abierto, el rostro destrozado y las manos atadas con sus propios intestinos; sus ojos fijos en él, como si suplicaran una misericordia que nunca llegaría. Detrás de ella, su hijo, con las extremidades separadas de las articulaciones, cada una clavada en una gran cruz y cosida toscamente, formando una escultura de carne; y Damien empuñando la escopeta a la que más tarde bautizó como «Delirium», como recordatorio de sus pecados.
Y en medio del torbellino de imágenes, una voz hablaba de paz, una promesa demasiado tentadora como para resistirse. Con «El Azote» en la mano, del que aún goteaba su propia sangre, dio su primer paso hacia la sede de la AHA en Luisiana, y las voces, ahora en armonía, le dieron la bienvenida a la Caza.
¿Cuáles son los requisitos del sistema?
MÍNIMOS
- Sistema operativoWindows 10 de 64 bits
- ProcesadorCPU Intel de 7.ª generación 7700 / AMD Ryzen 5 2600
- Memoria 8 GB de RAM
- Tarjeta gráficaNVIDIA GTX 1650 Super o AMD Radeon RX 5500 XT, con un mínimo de 4 GB de VRAM
- Almacenamiento75 GB de espacio disponible
RECOMENDADO
- Sistema operativoWindows 11 de 64 bits
- Procesador CPU Intel de 8.ª generación 8700 / AMD Ryzen 5 2700
- Memoria12 GB de RAM
- Tarjeta gráficaRTX 2060 Super / AMD 6600 XT, con un mínimo de 8 GB de VRAM
- Almacenamiento75 GB de espacio disponible
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